Hay una diferencia substancial e innegable entre los recuerdos buenos y malos.
De los recuerdos malos uno no puede escapar, lo persiguen y lo atormentan, día tras día y noche tras noche son causa de pesadillas. Uno debe de aprender de ellos y no generar mas situaciones que te llevan a incrementar la cantidad de ese tipo de recuerdos.
Los recuerdos buenos son reconfortantes, y uno solo recurre a ellos de cuanto en cuando, para suspirar, para compartirlos con los buenos amigos y amores. De esos vale la pena agregar a la mente y al alma.
¿Como podemos identificar cuales acciones nuevas nos traerán buenos o malos recuerdos?
Esa es la pregunta que pongo sobre la mesa.
Si alguien sabe la respuesta, compártala con el mundo, ya que de ser así, todos podríamos aprender a incrementar nuestro saldo de buenas venturas y llenarnos de paz. De lo contrario, seguiremos a prueba y error, aprendiendo de nuestros errores y aciertos.
3 comentarios:
aah!!! de algo sirve ver cuestiones de mercadotecnia ingeniosa; en un comercial recitaban lo siguiente:
"Nosotros trabajamos para generar los mejores recuerdos de su vida, por lo que nuestros productos están fabricados con dedicación y amor, utillizamos los materiales de la mejor calidad posible cuidando hasta el mínimo detalle para garantizarle su total satisfacción, porque no devolvemos su dinero."
creo que tienen mucha razón en todo, en todo.
Saludos.
Siempre que mis pasos me llevan hacer algo que valora, necesita o anhela un ser amado, dichas acciones me producen felicidad y en consecuencia buenos recuerdos.
La felicidad compartida perdura.
Dar felicidad es un Búmerang.
Búmerang.
MDML
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