Wikipedia Affiliate Button The New Mexican curious: julio 2009

miércoles, 22 de julio de 2009

¿Quien controla su vuelo?

 

Conducía por una carretera de regreso a casa recapitulando sobre mi día. Pensando si había tomado las decisiones correctas.

Pensando si mis decisiones habían impulsado por un camino correcto a mis compañeros apuntando siempre a cumplir los objetivos y metas que tenemos.

 

Esto me llevó a ir mas allá, a meditar sobre las decisiones y sobre el principio de la

causalidad . . . .

Siempre he pensando que en este mundo nada es casual, todo es causal.

 

Cuando pasaba eso por mi mente y circulaba por el carril de alta velocidad, un camión de 3 y media toneladas invadió el carril súbitamente. Tome acción, y reduje mi velocidad sin necesidad de pasar a mayores.

Esto fue para mi una bofetada a mis cavilaciones, ya que ante este tipo de “accidentes” la teoría de la “Causa – Efecto” queda en tela de duda.

Más entre yo a mi mente cuando después de esto, en el viento de la tarde – noche del desierto, en esta carretera sinuosa entre Coahuila y Nuevo León, volaba una bolsa plástica, cabalgando al viento, tras de ella, volaba aparentemente un pajarraco de rapiña.

En apariencia el pajarraco seguía a la bolsa, pero luego se vio sobre bolar en círculos, en un patrón muy normal de una ave de este tipo sobre una presa o un animal muerto. Esto me hizo pensar en una analogía con los seres humanos, ya que nosotros aparentemente controlamos nuestro destino, nuestros pasos pueden ser guiados o presumimos que lo son, mas allá y de manera mas certera que un buitre tras su “presa” (Muerta) actuando mas por instinto, por hambre o porque su naturaleza así lo dicta.

Que tan alejada de la verdad esta esta aseveración, creo que la mayoría de los seres humanos son mas como la bolsa plástica, simplemente arrastrados por fuerzas externas, vagando de aquí para allá eternamente, sin degradarse, pudiendo volar eternamente o caer y esperar el viento a favor, o una llovizna que te arrastre a una coladera con el resto de la basura.

Hay muy pocos que como el ave de rapiña, siguen sus instintos, y actúan en base a lo que sienten, a su “intuición” o “instinto”. Pero aún así son de notarse, para muchos son gente sobresaliente incluso hay quien los tacha de rebeldes, por no dejarse arrastrar por el viendo del desierto, o por el agua sucia de la lluvia acida.

¿Cuantos? . . . ¿Realmente cuantos son los que planean y controlan sus propios efectos?, Un puñado de hombres y mujeres en el mundo. Esa es la verdad, y ellos son los que para el resto parecen alienígenas, estrellas inalcanzables o semidioses.

Muchos de ellos controlan países enteros, o son estrellas de algún equipo deportivo, grandes figuras sociales, políticas o culturales.

Todos suspiran y creen que son inalcanzables, que es imposible estar en ese selecto grupo. En parte tienen razón, ya que ese grupo son los que siembran los efectos de sus causas, los que paso a paso se van forjando un “destino”, los navegantes del karma, los que crean sus propias corrientes de viento y no solo lo esperan. Los que crean ríos que los impulsen a nuevas tierras.

La mayoría dice al escuchar todo esto:  “Pues si, pero esas personas nacieron con ese don, a ellos se les facilita”.

Yo les digo que están equivocados, nadie nace con una estrella sobre su cuna, ni con una torta bajo el brazo, ni con la suerte echada.

La mediocridad, paradigmas y costumbres heredados de nuestros antepasados, y el entorno social en el que nos criamos nos hace creer en ese tipo de estupideces como la “suerte”, y el “asar”.

Nos hace creer en lo imposible, cuando la frase “Creer en lo imposible” es paradójica y ridícula en si misma.

Cuando la realidad es que el mundo es nuestro, y lo merecemos.

Espero salgan de esa bolsa que navega en el viento, salten arriba del ave de rapiña, y la domen y hagan que los lleve hasta donde les de la gana.