Hay una diferencia substancial e innegable entre los recuerdos buenos y malos.
De los recuerdos malos uno no puede escapar, lo persiguen y lo atormentan, día tras día y noche tras noche son causa de pesadillas. Uno debe de aprender de ellos y no generar mas situaciones que te llevan a incrementar la cantidad de ese tipo de recuerdos.
Los recuerdos buenos son reconfortantes, y uno solo recurre a ellos de cuanto en cuando, para suspirar, para compartirlos con los buenos amigos y amores. De esos vale la pena agregar a la mente y al alma.
¿Como podemos identificar cuales acciones nuevas nos traerán buenos o malos recuerdos?
Esa es la pregunta que pongo sobre la mesa.
Si alguien sabe la respuesta, compártala con el mundo, ya que de ser así, todos podríamos aprender a incrementar nuestro saldo de buenas venturas y llenarnos de paz. De lo contrario, seguiremos a prueba y error, aprendiendo de nuestros errores y aciertos.